Una tienda de artículos de pirotecnia de Manises nos llamó después de varios robos en negocios de la zona. El propietario no quería quedarse esperando a que le tocara a él: tenía producto de valor en el local y, por el tipo de artículos que vende, sabía que no le bastaba con una alarma cualquiera. Quería algo pensado de verdad para su negocio, no un kit genérico adaptado sobre la marcha.

Por qué un comercio así necesita un Grado 3
Los negocios que trabajan con materiales de riesgo o mercancía de alto valor tienen unos requisitos de seguridad algo distintos a los de una vivienda o una tienda normal. La normativa de seguridad privada (Orden INT/316/2011) fija un nivel de protección más exigente, el Grado 3, para este tipo de establecimientos, precisamente porque lo que hay dentro requiere algo más que una alarma básica.
En la práctica eso significa detectores más sensibles, con mejor capacidad de aviso ante sabotaje, y una central que no se conforma con avisar si entra alguien por la puerta: también vigila si alguien intenta forzar la estructura del local desde fuera. Antes de instalar nada, nuestro técnico recorrió el local con el propietario para ver dónde estaba el producto, por dónde se podía forzar un acceso y qué puntos convenía reforzar primero.
Detectores sísmicos en los puntos que de verdad importan
Para cubrir eso instalamos detectores sísmicos en varios puntos del local, sobre todo cerca de la zona donde se guarda el producto y en los cerramientos más expuestos, como la persiana metálica de acceso. Este tipo de detector no espera a que alguien entre: reacciona a las vibraciones de un intento de forzar la pared, la persiana o la estructura, así que la alarma puede saltar antes incluso de que el intruso consiga entrar.

Junto a los detectores sísmicos, completamos la instalación con contactos magnéticos en los accesos y detectores de movimiento en el interior, para que quede cubierto tanto el perímetro como el propio local una vez cerrado. Cada uno de estos elementos está conectado a la misma central, así que cualquier aviso llega de forma inmediata, venga de donde venga.
Pulsadores de atraco, pensados para el día a día del negocio
El otro punto que le preocupaba al propietario era qué pasa si ocurre algo con la tienda abierta y gente dentro. Para eso colocamos pulsadores de atraco en puntos accesibles pero discretos del almacén, de forma que, ante una situación de riesgo, se pueda dar el aviso sin necesidad de decir nada ni de que se note desde fuera. Son pulsadores con llave de rearme, así que una vez activados no se desactivan solos ni por error: hace falta la llave para volver a dejarlos listos, lo que evita falsas alarmas por un simple roce.

El cuadro de detectores sísmicos se repartió también junto a las estanterías donde va almacenado el producto, que es la zona que más interesaba proteger. Son equipos pequeños, atornillados a la pared con una pletina metálica, que no estorban nada en el día a día del almacén ni hacen falta tocarlos una vez instalados.

El resultado
Con los detectores sísmicos vigilando los puntos de forzado, los contactos en los accesos y los pulsadores de atraco ya colocados, el local quedó con una protección acorde al riesgo real del negocio, no con una alarma genérica adaptada sobre la marcha. Para un comercio que maneja este tipo de producto, tener la tranquilidad de que cualquier intento de entrada se detecta desde el primer momento es, más que un capricho, una necesidad del propio negocio. El propietario pudo volver a centrarse en su día a día sabiendo que, pase lo que pase fuera de horario o con la tienda abierta, hay un sistema vigilando de verdad.
Redactado y revisado por Toni Blasco (José Antonio Blasco Calatayud), conocido por todos sus clientes y por los profesionales del sector como Toni Blasco, Director de Seguridad nº 23.656 y Jefe de Seguridad nº 16.833 (Dirección General de la Policía), fundador de Tecnicom. Conoce su trayectoria.
